
Nobleza y valor. Dos palabras que aparecen en el himno del Real Zaragoza y dos valores que siempre o casi siempre han estado presentes en la historia del equipo maño. Dos palabras que sin embargo parecen haberse perdido en los últimos años en el conjunto aragonés. Este pasado fin de semana nuevo ridículo en Málaga que acabó con la paciencia de Manolo Jiménez. '' Siendo vergüenza'' decía el andaluz en rueda de prensa antes de abandonar la misma. No es para menos. Gran parte del zaragocismo aplaude a Manolo. Quizá no fue correcto lo que hizo el sábado pero Manolo expresó lo que sentían muchos zaragocistas en ese momento, ni más ni menos. Tras todo esto muchos especulaban con la dimisión del técnico; pero ayer dió una rueda de prensa en la que dejó claro es que su objetivo es acabar la temporda en el Zaragoza, por el que va a hacer todo lo posible por lavar su imagen. Jiménez dejó claro que no se va; pero una vez más tampoco se mordió la lengua y dió la cara diciendo todo lo que piensa. Todos conocemos el carácter de Manolo Jiménez, que no es el otro que el mismo que tenía como jugador. Deportista y entrenador con carácter y sobretodo, nobleza y valor. El valor de decir cosas que quizá todos sepamos pero que sólo él sale a la palestra para decirlas. Un entrenador que trabaja y seguirá trabajando para que por lo menos un club como el Real Zaragoza muera con las botas puestas, dignamente y con orgullo. Y un entrenador al que aquellos que lo trajeron lo han dejado tirado en un equipo que realmente sigue como en el momento en el que lo cogió, muerto y sin rumbo; pero sin duda hay que darse cuenta del marrón en el que se metió Manolo Jiménez al venir al Zaragoza. Pero al menos de lo que nadie puede dudar y más después de escucharle en los últimos días es de su honestidad, algo que por desgracia les falta a muchas personas que se encuentran actualmente en el club zaragocista, que ya cuenta los días para un descenso que es cuestión de tiempo.








