El Bayern de Munich se clasificó para la final tras vencer en la tanda de penaltis al Real Madrid, después de 120 minutos en un partido en el que a pesar de que el Real Madrid lo ganó (2-1) el Bayern fue superior. Cristiano por partida doble y Robben fueron los goleadores. El propio Cristiano, Kaká y Sergio Ramos fallaron en la tanda de penaltis.
La lotería de los penaltis decidió el segundo finalista de la Liga de Campeones y esta vez a pesar de contar con Íker salió cruz. El Bayern fue el vencedor y se clasificó para la final de 19 de Mayo donde se verá las caras con el Chelsea.
Marcelo en lugar de Coentrao fue la única novedad respecto al once de Mourinho en el Nou Camp. Pero esta vez el rival era el Bayern,. un equipo con las mismas armas que el Real Madrid. El Real Madrid se encontró con problemas para hacerse con la posesión del balón y con el control del partido. El trabajo que se vieron obligados a realizar Khedira, X. Alonso, Pepe y Ramos fué tremendo al no recibir ayudas defensivas de los atacantes blancos. El inexistente trabajo defensivo de Benzemá merece una mención especial.
A pesar de todo bien por el espíritu de Juanito, bien por el miedo escénico del Bernabéu o bien por lo que sea el equipo local ya mandaba con una ventaja de 2-0 a los 14 minutos. Un tempranero penalti cometido por Alaba al inteceptar con la mano un disparo de Di María y una recuperación de Khedira con posterior asistencia de Özil permitió a Cristiano Ronaldo comenzar el partido con un doblete que hizo que el Bernabéu coreara su nombre a una intensidad tan grande como lo injusto que era ese resultado de 2-0 en ese momento. Antes Robben tuvo en sus botas el 1-1, pero falló a bocajarro un remate que mandó a las nubes cuando se encontraba a tan sólo un metro de Casillas.
El Bayern estaba siendo superior y Heynckes lo sabía, por lo que no tuvo que hacer ningún cambio en su planteamiento. El Real Madrid por su parte intentaba atacar a lo loco, al contrario que el equipo alemán, que no tenía dificultades para armar contragolpes. Los desmarques de Mario Gómez eran una constante tentación para sus asistentes, y en una de esas asistencias Kroos pone desde la banda un centro al gigantesco delantero alemán que es derribado por Pepe. Íker apunto estuvo de detener pero Robben transformó. Lo que faltó para que Íker detuviera, eso mismo por lo que se decide una clasificación para una final de champions.
A pesar de que la eliminatoria estaba igualada, tenía un color, y ese era el rojo. El Bernabéu como casi siempre pasó de animar a instaurar el murmullo como sonido ambiente del Santiago Bernabéu, y respiro profundamente cuando el árbitro señaló el final de los primeros 45 minutos.
Los once que comenzaron el partido fueron los mismos que saltaron al campo tras el descanso pero con una diferencia, lo hicieron diez metros hacia atrás. Era el plan de Mourinho para ir a Munich, pero a por lo que no fué desde luego el portugués es a por el partido. El intercambio de golpes tan favorable en tantas ocasiones para el Real Madrid, ayer con 2-1 no lo era tanto y todos lo sabíamos. El Real Madrid se echó atrás y vió a otro nuevo enemigo además del equipo germano, y no era otro que la fatiga. Bajón físico notable del equipo madridista. Sin embargo el Bayern a pesar de ser superior no terminaba de creerse esa superioridad y tampoco fué decidido a por el partido. Los banquillos seguían sin movimientos. Heynckes ni siquiera lo movió y Mourinho espero hasta el minuto 74 para dar entrada a Kaká, que sustituyó a un Di María que lo intentó pero que no tuvo su noche.
En el minuto 85 Mario Gómez tuvo en sus botas el pase a la final, pero no remató al primer toque y Ramos evitó el tanto del alemán. Nos ibamos a la prórroga y Mueller entraba en escena sustituyendo a Ribery. Al partido le faltaba oxígeno que no llego ni por parte de los madridistas ni por la del equipo alemán. Poca historia en los primeros quince minutos, en los que ninguno de los dos conjuntos llegaron a portería. Tras acabar los primeros 15 minutos de la prórroga fué cuando Mourinho decidió sentar a un Benzemá que sobre el campo ya no daba más de sí, Higuaín su sustituto. El factor campo ya no era favorable al Real Madrid, pero desde hace mucho tiempo. Un gol del Bayern mataba toda aspiración blanca. Granero se sumó a la fiesta y provocó un penalti no señalado por el árbitro. Querer es poder, pero en la prórroga y por parte de los dos equipos, ni una, ni otra. Y así se llegó a la tanda de penaltis.
El Bernabéu y sobretodos los jugadores estaban sometidos a una presión que ni los más viejos del lugar recordaban en el Santiago Bernabéu. Responsabilidad para las estrellas del equipo madridista y para Íker Casillas. Cristiano y Kaká fallaron ante un colosal Neuer, que detuvo ambos disparos a la cepa del palo. Casillas dió alas al Real Madrid deteniendo dos, pero el posterior error de Ramos y el tanto de Schweinsteiger mató al Real Madrid. Bayern- Chelsea la final.

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