
No es la primera vez, ni la primera temporada desde que comenzó la era Agapito en la que salen precios de entradas exclusivos para abonados. Y dando mi opinión y mi punto de vista he de decir que muchos abonados están encantados con estos precios, y más si cabe aficcionados que no son abonados pero que en este caso se benefician de los descuentos por parte de los abonados. En cambio a otros abonados comienza a mosquearles está medida que se repite partido tras partido, al ver que a pesar de pagar su abono a comienzos de temporada y en muchos casos renovarlo al tratarse de abonados que llevan años siendo socios aquellos que no lo hacen apenas tienen problemas para acceder al estadio. Intentar llenar el estadio es sin duda una idea que tiene las mejores intenciones, pero como en todo nunca llueve a gusto de todos. Con estos precios seguro que muchos a los que les daría igual ver el partido desde el sofá que desde el campo pueden acceder al estadio igual que otro fiel abonado, pero al fin y al cabo pagan un precio igual que los socios pagan un dinero anual que les da derecho a ir al campo a dormir, comer pipas, a pasar la tarde con la novia o lo que quieran. La aficción del Zaragoza quizá no sea la mejor del mundo, pero tiene una historia detrás en la que quizá no se ha animado siempre que se ha debido hacerlo, pero que cuando el equipo lo necesita lo anima con todas sus fuerzas, incluso batiendo récords en la historia de la liga como su desplazamiento la temporada pasada a Valencia en la jornada 38. Es sin duda una aficción exigente. Viendo las cosas desde otro punto de vista siempre se ha pedido que se facilite el acceso a todos aquellos aficcionados que quieren ir animar y que por problemas como por ejemplo la crisis económica no pueden ir.
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