
Hay un león que pase lo que pase siempre ruge con fuerza. Un león que siempre resistió, se resiste y resistirá a morir por muy muerto que parezca, y un león que nuevamente ha dado un zarpazo que sólo él sabe dar. Hablo del zarpazo que dió ayer el Real Zaragoza en Mestalla. Un Real Zaragoza que en unos años en los que los zaragocistas lo están pasando mal está acostumbrando a hacer una machada por temporada. El año pasado fue en el Bernabéu y este año le ha tocado a Mestalla. Un estadio de Mestalla que fué testigo de como el Real Zaragoza cuando más estaba asediando el Valencia la portería de Roberto lograba ponerse por delante y remontar el partido. Pocas explicaciones se puede encontrar a lo ocurrido ayer. Una siempre estará presente en cualquier partido: esto es fútbol. Y la otra tampoco va muy allá: esto es el Real Zaragoza, ese equipo al que nunca, jamás, en la vida se le debe dar por muerto. La machada de ayer en Mestalla levanta optimismo en muchos zaragocistas, incluso en aquellos que nunca han creído y quizá nunca lo harán convencidos. En cualquier caso y evidenciando que el juego o talento en el equipo maño es más bien escaso cabe destacar que el león ayer rugió con más fuerza que nunca. Orgullo, casta y valor de un Real Zaragoza que supo sufrir hasta encontrar su oportunidad a pesar del asedio de ocasiones del Valencia que quizá por ocasiones y juego mereció más, pero como se menciona antes acerca del juego y talento en los jugadores del Zaragoza, en ese aspecto hay que decir que no le puedes pedir peras al olmo. Por supuesto que hoy ningún zaragocista va a lanzar las campanas al vuelo ni mucho menos, pero hoy es un día en el que muchos zaragocistas están orgullosos, tras vivir una noche esperanzadora que hace pensar en un milagro histórico, el milagro de remontar una distancia con la zona de salvación que ningún equipo ha conseguido, y un milagro que si algún día algún equipo consigue hacerlo parece tener tener nombre propio: Real Zaragoza. Y es que este no sería el primer milagro que consigue el Zaragoza, pero este sería sin duda el milagro de los milagros, el que nunca ningún equipo ha hecho. Se consiga o no, el león ha vuelto a mandar un mensaje a todos aquellos que ya lo habían enterrado como otras tantas veces con un épico zarpazo de los que sólo él sabe dar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario